jueves, 14 de agosto de 2008

Malá Strana

Foto de Martin Mach (2003)

En la oficina, efectivamente, había un cretino que no sabía o no quería saber —probablemente, hubiese tenido que levantarse de la silla e ir a indagar a otro lugar— cuál era la dirección del muchacho. Sus labios carnosos esbozaban una sonrisa: la sonrisa confiada de quien se ha hecho con el poder; el poder sobre los que retiran la basura, y por consiguiente, sobre la basura y, por consiguiente, sobre el mundo de las cosas. Me dio una explicación en yerkish, su idioma, pero no le comprendí porque no tenía traductor. No importa, me dije con súbita rebeldía, ¡encontraré al muchacho sin su ayuda! Cogí el tranvía y me dejé llevar hasta Malá Strana.

IVAN KLÍMA (Praga, 1931)
Amor y basura, Acantilado, Barcelona, 2007, página 268.
Traducción de Judit Romeo Labayen.