martes, 31 de marzo de 2020

Esperando el tranvía



Henry Parland 
(1908-1930)
___________________

EN TÖLÖ
un anuncio de neumáticos,
los mejores del año.
Cada mañana
esperando el tranvía
permanezco en silencio, recogido,
frente a ese
orgulloso, imperativo:
¡c o m p r a!

Anáfora. Creación y crítica  nº19. Pág. 22. [Traducción de Emilio Quintana Pareja].

sábado, 14 de marzo de 2020

En el tope del tranvía



Antonio Beneyto
(1934)
________________________________

Al subetopes le daba por soñar en cosas extrañas cuando iba en el tope del tranvía. 
     «Hoy volví a quedarme con el dinero del tranvía. Cuando llegue a la escuela me compraré caramelos y una goma de mascar. Me gastaré todo el dinero. La vuelta la haré a pie. Por las noche los topes van insoportables; con esos hombres de uñas largas y tarteras grasientas: mientras, yo voy recordando las declinaciones en latín del próximo día; o aquella ecuación que no sabía por dónde meterle mano. Sin embargo, el que está detrás de mí en la clase sí que sabe meterle mano a la operación matemática, a su compañero y luego, como es natural, siempre acaba masturbándose con el pensamiento; el procedimiento es muy curioso: primero lo hace con un trozo y al rato con el otro. Yo soy de otra forma de ser. Prefiero ahorrar lo del tranvía y vender un poco de metal y plomo al chatarrero y después irme con una mujer por cinco minutos… Al menos siento los pies fríos en el suelo de la habitación…»

Antonio Beneyto, Algunos niños empleos y desempleos de Alcebate. Editorial Lumen, Barcelona, 1974. [Pág. 37]

viernes, 13 de marzo de 2020

Aquí, mi estimado señor, nunca ha habido tranvías



Giorgo Agamben
(1942)
_______________________

Sueño recurrente, que Caproni me narró en varias versiones. Con un amigo toma el tranvía para visitar un lugar que conoce muy bien, «donde voy a menudo, casi como paseo habitual». En un momento mira el reloj y ve que es hora de regresar. Pero cuando busca el final del recorrido del tranvía habitual no lo encuentra y si le pregunta a alguien se escucha que le responde: «”¿El final del recorrido? ¿El tranvía? Aquí, mi estimado señor, nunca ha habido tranvías”. Pregunto a otra persona, la misma respuesta. Comienzo a desconcertarme, a buscar a tontas y a locas. Me pierdo cada vez más. Termino en una zona rural, absolutamente fuera de la ciudad. Perdido por completo todo camino de regreso. Me despierto».

Giorgo Agamben, Autorretrato en el estudio. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, 2019. [Traducción de Rodrigo Molina-Zavalía y María Teresa D’Meza. Pág. 68]

jueves, 20 de febrero de 2020

Al tranvía de Union Square



Segismundo

Al tranvía de Union Square se subió una muchacha china, tan parlanchina, tan alegre, tan divertida que no hizo otra cosa que reír durante todo el trayecto. Era muy coqueta, llevaba pantalones largos negros, jersey negro, y en la cintura una banda de algodón, e iba de viajero en viajero riendo y bromeando. 

Lars Gustafsson, Segismundo. De las memorias de un príncipe barroco polaco, Muchnik Editores. Barcelona, 1987. Pág. 28. Traducción de Jesús Pardo.

jueves, 13 de febrero de 2020

Frans Hals desde el interior de un tranvía en movimiento



M.S. Lourenço
(1936-2009)
______________________

Música para una noche de «ennui»

En Le côté de Guermantes Proust narra como él mismo ha llegado a esta conclusión, una noche en la que regresaba de casa de la Duquesa de Guermantes y en el carruaje, abatido por una menos que melancólica crisis de ennui, pasa revista a las impresiones de la noche y su atención acaba por detenerse en dos impresiones cuyo protagonismo corresponde a la Señora de Guermantes. La primera era la extraordinaria afirmación que ella había realizado de que es necesario ver la pintura de Frans Hals desde el interior de un tranvía en movimiento, y la segunda su cita de Víctor Hugo, pero del Víctor Hugo de la primera fase, la fase en la que en sus poemas Víctor Hugo piensa, en vez de, como la naturaleza, solo dar qué pensar.

[M.S. Lourenço, Os Degraus do Parnaso, O Independente, Lisboa, 1991. Pág. 48. Traducción JAC]

domingo, 2 de febrero de 2020

Pequeños tranvías azules



Lars Gustafsson
 (1936-2016)
___________________________ 

Los años cincuenta. ¿Cómo los recuerdo? Pequeños tranvías azules recorrían Estocolmo. Herbert Tingsten hablaba por la televisión. Referéndum sobre la cuesitón de la ATP, de la que yo nunca tuve una idea muy clara. Referéndum sobre si el tráfico debiera ir por la derecha o por la izquierda, en el que se vio que lo que la gente quería era que fuese por la izquierda. 
    ¿Cómo iban vestidas las chicas en los años cincuenta? ¿No llevaban unos vestidos de algodón que les llegaban hasta muy abajo, y con cinturones anchos? ¿No hablaban de otra manera que ahora? La verdad es que no lo recuerdo muy bien. 

Lars Gustafsson, Muerte de un apicultor. Muchnnik Editores, Barcelona, 1986. Pág. 177. Traducción de Jesús Pardo

domingo, 5 de enero de 2020

En el tranvía


J V FOIX 
(1893-1987) 
___________________________________

En Quirc de l’Erminda

Lo he visto yo mismo, cuando salíamos juntos de detrás del ventanal donde leíamos los diarios de no sé bien qué siglo. A Quirce de la Herminda todos le miran y no sabe por qué. Por las plazas y los pasajes; en el tranvía; por las esquinas mal anguladas de los subterráneos; en las tiendas donde compra mecanismos con ruedecitas y esferas de difícil emparejar, extraños berbiquíes y alambre; por los pasillos gélidos del club náutico y por allí donde rondan bípedos con cabeza de billar, le miran y remiran, con la mirada fija. 

J.V. Foix, Darrer Comunicat, Barcelona, 1970 (Traducción de JAC)

sábado, 14 de diciembre de 2019

Subiendo de Moscú en tranvía



Teresa Pàmies
(1919-2012)
 _______________________ 

 Jardín Abandonado 

Era el edificio que hacía esquina entrando a mano derecha por el atrio de acceso a la urbanización, subiendo de Moscú en tranvía o trolebús. Había seis arcadas de entrada y salida. Rodeaban los pisos de ladrillo y tenían una altura impresionante. En medio del conjunto de edificios habían reservado un extenso espacio para el ocio de los vecinos, pequeños y grandes. Todo florecía en primavera, tras un glorioso deshielo que fundía la nieve acumulada durante el invierno, la nieve chispeante con la cual los niños amasaban muñecos y construían toboganes para los trineos improvisados con la madera de las cajas de arenques, bultos abandonados a la puerta del Univermark que impregnaban el aire y las manos infantiles de un hedor a pesca salada y confitado estilo siberiano. Un aroma tan evocador como las magdalenas de Proust, con la diferencia de que el olor sutil de magdalena trasladaba al escritor francés a los salones de la aristocracia en decadencia y a mí, el hedor de las cajas de serioixka que los niños del barrio convertían en juguetes me evoca el nacimiento de una sociedad ascendente. En la pobreza, pero ascendente. 

Teresa Pàmies, Jardí enfonsat. Ed. Destino. Barcelona, 1992. Pág. 111-112. Traducción JAC

miércoles, 6 de noviembre de 2019

El horroroso chirriar del tranvía



W.G. Sebald
(1944-2001)
___________________________

En aquel entonces, en la segunda mitad del XIX, bajo el gobierno de Morton Peto, surgió, al otro lado del río Waveney, la llamada Ciudad del Sur, la cual contaba con una serie de hoteles que podían satisfacer los deseos de los círculos londinenses más distinguidos, y junto a los hoteles se erigían galerías y pabellones, iglesias y capillas para cada confesión, se construyó una biblioteca, una sala de billar, una casa de té con forma de templo y un tranvía con una terminal suntuosa. (Pág. 57)


Fue una mala noche, pesada, tan sofocante que era imposible dejar las ventanas cerradas. Y cuando las abría se oía ascender el ruido de la circulación del cruce y, cada dos minutos, el horroroso chirriar del tranvía afanándose por el bucle de rieles de la terminal. (Pág. 97)


W.G. Sebald, Los anillos de Saturno, Anagrama, Barcelona, 2008. Traducción de Carmen Gómez García y Georg Pichler.

domingo, 13 de octubre de 2019

El hierro del tranvía retumba en la taza




Rodolfo Häsler 
(1958
______________________


Rodolfo Häsler, Lengua de Lobo, Hiperión, Madrid, 2019

martes, 27 de agosto de 2019

En la noche tranviaria



Jesús Ferrero
(1952)
__________________



Jesús Ferrero, Negro sol, Ed. Pamiela. Pamplona, 1987. Págs. 12 y 13.

sábado, 20 de julio de 2019

Un tranvía que se estremece



Néstor Sánchez
(1935-2003)
_________________


A los sumo me abandono cada tanto y aparece una mujer descalza, es muy joven con el pelo sobre la cara, llora por su cuenta en una pieza que es también muchas piezas pero sobre todo Santos al amanecer después de un tranvía que se estremece, que no tiene remedio.

Néstor Sánchez, Siberia Blues, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967. Pág. 45

martes, 9 de octubre de 2018

Abandonarte en un tranvía sin frenos




Golgona Anghel 
(1979)
___________________


Debería escribir cosas más divertidas,
entretener a las masas.
Evitar, al menos, escenas tristes,
cambiarme  de ropa una vez al mes.
Podría, por cierto, alejarme, salir del cuerpo,
de sus humores.
Entrar en la biopolítica, usar sus métodos.
Albergar una idea alegre.
En fin, nada contra los suicidas de carrera
y el resto de performers del más allá.
No es que no me apetezca abandonarte
en un tranvía sin frenos.
Dejarte en un país extranjero,
sin dinero y sin memoria.
No se engañen, aún sé bajarme los pantalones.
Hacer el truco.
Pero si mi psiquiatra lee esto
va a pensar que el tratamiento
ya no funciona.


Golgona Anghel, Nadar na piscina dos pequenos, Assírio & Alvim, Lisboa, 2017. Pág. 18. (Traducción de JAC).

viernes, 24 de agosto de 2018

La compra de un tranvía



Gastão Cruz
(1941)
___________________ 

PRIMERAS VENIDAS A LISBOA 

Una con cuatro, otra con ocho años, mis primeros viajes a Lisboa son todavía, sobre todo el de los cuatro años, fuertes reminiscencias de mi infancia, con episodios nebulosos, difusos, a veces diurnos, otras nocturnos, por ejemplo una visita a la Feria Popular, en el Parque Palhavã, entre la excitación de querer verlo todo, en la noche radiante, y el sueño avasallador que, en el tranvía de regreso a casa (de primos, que alegremente recibían a los parientes de la provincia) se transformaba en invencible y definitivo. ¿Fuera del espacio y del tiempo, el lugar donde, para mi cabeza —incluso convencido la compra de un tranvía— todo era imaginable?

Gastão Cruz, Existência, Assírio & Alvim, Lisboa, 2017. Pág. 54. (Traducción de JAC)

jueves, 26 de julio de 2018

Sesiones de cine de barriada y paseos en tranvía



Juan Goytisolo
(1931-2017) 
_____________ 

LA ISLA 

Fueron años de sacrificios tenaces, en un piso sin muebles, con sesiones de cine de barriada y paseos en tranvía. Rafael trabajaba día y noche y, durante los cursos escolares, di clases de Geografía e Historia en un Instituto de Segunda Enseñanza. El cuerpo no obedecía como antes, pero teníamos ganas de luchar. Lo que vino luego, ninguno de los dos lo había previsto. 

Juan Goytisolo, La Isla, Seix Barral, Barcelona, 1961. Pág. 54.

lunes, 23 de julio de 2018

Se parece tanto como un tranvía a un huevo


MALCOLM LOWRY
(1909-1957)
______________ 

ULTRAMARINA 

Hilliot podía ver los tranvías, los ómnibus, la multitud en el mercado; distinguía las letras del cartel de la Standard Oil Company, SOCONY; y allá arriba, en la montaña, un tren subía con infinita lentitud. (Pág. 30)

***

Miró desde la plaza hacia una larga calle. Vio rieles de tranvías y, muy lesjo, dos figuras borrosas que los cruzaban. (Pág. 39) 

***

—Sí, el Sapporo Bar, Hilliot. Sigue por donde van los tranvías, es justo después de la Aduana. Te encontraremos allí esta noche. (Pág. 76) 

***

Camina sin pensar adónde va. Los tranvías corren frente a las oficinas; las madres con abrigos de piel que huelen a tibieza se ajetrean en el Bon Marché con sus hijos de gorras de escolares; más allá, túneles secretos taladran los lúgubres edificios y el ferrocarril que atruena y un montón de puentes que llevan a la plataforma se prolongan en siniestra y desnuda confusión. Resuenan las campanas de los tranvías. Brutales edificios pugnan hacia el cielo por encima de Dana Hilliot. (Pág. 78) 

***

Llegamos a las vías de los tranvías y pronto tres de ellos, atestados, pasaron chillando en rápida sucesión. (Pág. 98)

***

—No, muchacho, se parece tanto como un tranvía a un huevo… (Pág. 115)

***

Las calles fluían como vehementes canales de luz y los automóviles, los tranvías las atravesaban como enloquecidas barcazas de fuego. (Pág. 118)

Malcolm Lowry, Ultramarina, Monte Ávila Editores, Caracas, 1969. Traducción de Alfonso Llanos

domingo, 22 de julio de 2018

Un tranvía extraviado


LOUIS SIMPSON
(1923-2012)

________________


EL MARIDO DE AJMÁTOVA

El marido de Ajmátova, Gumiliov,
era poeta y explorador.
Escribió poemas sobre animales salvajes
y tenía ideas fantásticas:
un pájaro rojo con cabeza de mujer
y un tranvía extraviado,

que desprende fuego «como una tormenta de alas negras»,
sobrevuela los puentes,
pasa junto a una casa con tres ventanas
donde vivía una mujer que una vez amó,
y se abalanza sobre él
dos pezuñas en el aire y un guante de hierro.

Gumilov luchó en la Gran Guerra
con un valor casi increíble,
fue condecorado dos veces con la Cruz de San Jorge.
Vio a un viejecito
forjando la bala que lo mataría.

No era una bala alemana, era rusa.
A Gumiliov lo mataron sus propios compatriotas
como les sucede a menudo a los poetas en Rusia.

Todo el mundo habla de Ajmátova
pero nadie menciona a Gumiliov.
Eso no le habría importado a Gumiliov.
Cuando el hombre enviado por el gobierno vino a matarlo,
«Anda, dame un cigarrillo», dijo Gumiliov,
«y acabemos de una vez».

The Best Hour of the Night, 1983. Traducción de Javier Cantero Sabata. En Clarín nº 135, mayo-junio, 2018


lunes, 30 de abril de 2018

Abajo del tranvía


Pier Paolo Pasolini
_____________________
(1922-1975)

A UN PAPA

Pocos días antes de que tú murieras, la muerte
había puesto sus ojos en un coetáneo tuyo:
a los veinte años, tú eras estudiante, él albañil,
tú noble y rico, él un joven plebeyo:
pero los mismos días, sobre ustedes, han dorado a la vieja Roma
que se estaba volviendo tan nueva.
Vi sus despojos, pobre Zucchetto.
Borracho, vagaba de noche en torno a los Mercados,
y un tranvía que venía de San Paolo,
lo arrollóy lo arrastró un rato por los rieles, entre plátanos:
durante unas horas permaneció allí, bajo las ruedas:
alguna gente se reunió alrededor para mirarlo,en silencio:
era tarde, y eran pocos los transeúntes.
Uno de esos hombres que existen porque existes tú,
un viejo policía fanfarrón como un rufián,
al que se acercaba demasiado gritaba: “¡Fuera, a correrse!”.
Después vino el automóvil de un hospital a cargarlo:
la gente se fue, y quedó sólo algún guiñapo aquí o allá,
y la dueña de un bar nocturno, más adelante,
que lo conocía, dijo a un recién llegado
que Zucchetto había terminado abajo del tranvía y había muerto.
Pocos días después te morías tú: Zucchetto era uno
de tu inmensa grey romana y humana,
un pobre borracho, sin familia y sin lecho,
que vagaba por la noche, viviendo quién sabe cómo.
Tú nada sabías de él: como nada sabíasde otros mil y mil cristos como él.
Tal vez yo sea duro al preguntarme por qué razón
la gente como Zucchetto era indigna de tu amor.
Hay sitios infames, donde madres y niños
viven en un polvo antiguo, en fango de otras épocas.
No muy lejos, por cierto, de donde tú vivías,
con los ojos puestos en la bella cúpula de San Pedro,
hay uno de esos lugares, el Gelsomino…
Un monte cortado en mitad de la cantera, y abajo
entre los escombros y una fila de edificios nuevos,
un montón de construcciones miserables,
no casas sino pocilgas.
Bastaba un sólo gesto tuyo, una sola palabra,
para que éstos, tus hijos,tuvieran un hogar:
no hiciste un gesto, ni dijiste una palabra.
¡No se te pedía que perdonaras a Marx! Una ola
inmensa que se refracta de milenios de vida
te separaba de ellos, de su religión:
pero en tu religión ¿no se habla de piedad?
Millares de hombres bajo tu pontificado,
ante tus ojos, han vivido en establos y pocilgas.
Lo sabías, pecar no significa hacer el mal:
no hacer el bien, eso significa pecar.
¡Cuánto bien pudiste hacer! Y no lo has hecho:
no ha habido un pecador tan grande como tú.

Pier Paolo Pasolini, La religión de mi tiempo. Icaria Poesía, Barcelona, 1997. Págs. 124-125
Traducción Olvido García Valdés

jueves, 28 de diciembre de 2017

Endecasílabo tranviario VII

67

Subo al tranvía. 
Tranvía mi tranvía. 
Casi tranvía.

68

Asiento libre.
Junto a la ventanilla. 
Casi milagro.

69

Un abejorro.
Se cuela sin billete. 
Casi desgracia.

70

Cierto poeta. 
Redacta su poema. 
Casi poeta.

71

Una pareja. 
Frente a sendos móviles. 
Casi noviazgo.

72

Una mirada. 
Entre los ojos ciegos. 
Casi deseo.

73

Un libro abierto. 
Algo dentro de nada. 
Casi espejismo.

74

Cesto de compra. 
Baila con el vaivén. 
Casi se escapa.

75

Mucho pasaje. 
Se bambolea dentro. 
Casi festivo.

76

Un carpe diem. 
Bajo la marquesina. 
Casi en horario.

77

Nunca los gatos. 
Jamás en tranvía. Casi 
sabiduría.

jac

lunes, 25 de diciembre de 2017

Qué tranvía escucho



Giorgio Caproni 
_________________________
(1912-1990)

¡Amor mío, en los vapores de un café
al alba, amor mío qué invierno
tan largo y qué punzante espera! ¿Acá
donde el mármol en la sangre es hielo, y sabe
de frialdad también el ojo, en el lejano
rumor sobre la escarcha qué tranvía
escucho, que abre y cierra en perpetuo
sus desiertas puertas?… Amor, tengo enfermo
el pulso: y si el bazo previo al estallido
sutil tiene un temblor entre los dientes, es quizá
un eco de esas ruedas. Pero tú, amor,
no me digas, hora que a veces tuya el sol
derrama, no me digas que de aquellas puertas
aquí, con tu paso, ya diviso la muerte.

Giorgio Caproni, Tutte le poesie, Garzanti, 1985. Traducción de Alfredo Soto

domingo, 9 de abril de 2017

Los tranvías que tintinean


Josep Carner 
 (1884-1970) 
_____________

 Las bonhomías 


En las ciudades populosas, por otra parte, abundan las instituciones para el fomento y la explotación de la inocencia. Aquí tenéis los escaparates de las tiendas, las bandas militares, el cobijo de las plazas porticadas, los anuncios luminosos, el quiosco de diarios, los cafés llenos de murmullos, de música y de espejos, las calles de coches, las fachadas brillantes de los teatros, los tranvías que tintinean, los manifiestos políticos y carteles electorales, las bocas abiertas de las estaciones y los metropolitanos, las obras que destripan una calle… (pág. 22) 


No puedo dejar de simpatizar con este señor de cabello blanco, ojos humildes y gestos minuciosos que, en cuanto se ve seguro en el tranvía, se saca un diario del bolsillo, hoy, lunes, día en el que no salen, y empieza a desplegarlo… 
   [...] Creo inferiores, socialmente hablando, a los que tienen la costumbre de leer el diario en el tranvía o en la barbería. (págs. 73 y 74) 

 Josep Carner, Les bonhomies, Llibreria Catalònia, Barcelona, 1925. [Traducción JAC]

martes, 6 de diciembre de 2016

En el tranvía


Esta tarde, en el tranvía [a] Harvard, iba, borracho y lleno de nieve, Poe, ya viejo. 

Juan Ramón Jiménez, Viajes y sueños, Visor, Madrid, 2008, página 102

domingo, 6 de noviembre de 2016

Un tranvía que no existe


Tampoco vendrá, pero a ella no le importa, o no lo sabe, el tranvía de la Sierra que una mujer desdibujada por el paso de los años y la ruina espera al final del paseo de la Bomba, ante un puesto de caramelos y abalorios y pajaritas de papel que ella prepara cada mañana para vender a los viajeros de un tranvía que no existe. 

Antonio Muñoz Molina, El Robinson urbano, Silene Fábula, Granada, 1984. Págs. 55-56

sábado, 22 de octubre de 2016

Surcadas de tranvías


Marguerite Duras
 (1914-1996)
__________________ 

Es en Cholen. Es en dirección opuesta a los bulevares que conectan la ciudad china con el centro de Saigón, esas grandes vías a la americana surcadas de tranvías, cochecillos chinos tirados por un hombre, autobuses. Es por la tarde, pronto. Ha escapado al paseo obligatorio de las chicas del pensionado. 

Marguerite Duras, El amante, Barcelona, 1984. Traducción de Ana Mª Moix. Págs. 48-49.

lunes, 17 de octubre de 2016

Tranvía al cementerio


Rodolfo Notivol 
(1962) 
______________  

El tranvía nos había dejado junto al cementerio. El sol comenzaba a levantar detrás de las tapias y la sombra de sus muros se estiraba sobre el suelo como si quisiera asustarnos.









Rodolfo Notivol, Autos de choque, Xordica, Zaragoza, 2003. Pág. 9.

jueves, 6 de octubre de 2016

Endecasílabo tranviario VI

56

Suben discretas 
al tranvía. Con faldas, 
las soñadoras.

57

Brilla la tarde 
en cada ventanilla. 
Gafas de sol.

58

Llega a la última 
plaza de la ciudad 
bajo la lluvia.

59

Correveidile 
en días laborables. 
Luz, en festivos.

60

Llegan y parten. 
Siempre de un lado a otro. 
Cosiendo calles.

61

Una pelota 
que bota por la hierba. 
Hacia el estadio.

62

Hasta las últimas 
casas de la ciudad 
a pleno sol.

63

Nada parece 
lejos y nada extraño, 
el hierro une.

64

Verlo venir 
desde la otra calle. 
Salir corriendo.

65

Hasta la tarde 
para ir de paseo 
sube al tranvía.

66

Vías de blanco. 
Techos blancos, sin ruedas. 
Blanca quietud.

jac