domingo, 9 de abril de 2017

Los tranvías que tintinean


Josep Carner 
 (1884-1970) 
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 Las bonhomías 

En las ciudades populosas, por otra parte, abundan las instituciones para el fomento y la explotación de la inocencia. Aquí tenéis los escaparates de las tiendas, las bandas militares, el cobijo de las plazas porticadas, los anuncios luminosos, el quiosco de diarios, los cafés llenos de murmullos, de música y de espejos, las calles de coches, las fachadas brillantes de los teatros, los tranvías que tintinean, los manifiestos políticos y carteles electorales, las bocas abiertas de las estaciones y los metropolitanos, las obras que destripan una calle… (pág. 22) 


No puedo dejar de simpatizar con este señor de cabello blanco, ojos humildes y gestos minuciosos que, en cuanto se ve seguro en el tranvía, se saca un diario del bolsillo, hoy, lunes, día en el que no salen, y empieza a desplegarlo… 
   [...] Creo inferiores, socialmente hablando, a los que tienen la costumbre de leer el diario en el tranvía o en la barbería. (págs. 73 y 74) 

 Josep Carner, Les bonhomies, Llibreria Catalònia, Barcelona, 1925. [Traducción JAC]