sábado, 12 de abril de 2008

El olor de una mejilla / rozada

Manuel Mantero
(1930)
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DIARIO

Si yo fuera ordenado compraría
un Diario. Pondría lo que todos:
«Hoy aprobé un examen», «la cabeza
me dolió», «saludé a una amiga antigua»,
«leí cuatro capítulos de un libro»,
«murió el vecino del tercero izquierda»,
cosas como estas, que el vivir alumbran
con su luz inform, sin sorpresas,
de habitación de hotel.

Pero orden yo no tengo y nunca
compré un Diario. Se me borra
la vida en niebla de almacén y olvido.
Tiempo sin recordar ya no me pertenece.
Solo recuerdo hechos importantes,
tales como el olor de una mejilla
rozada por mi boca sin querer
una mañana en el tranvía lleno,
la vez primera que pisé una flor,
el sol sobre una ruinas de alcazaba,
el íntimo sonido de otra sangre...

Pero esos hechos yo no los apunto,
quedan en mi menoria, son
despojos áureso que devuelve el mar.
Son criaturas que acuden a mis voces,
hijos míos. Si alguno se me pierde
lo encuentro cualquier noche por el sueño
y me apoyo en su hombro
para entrar en mi vida, ya la vida.

Tiempo del hombre, 1960