lunes, 24 de mayo de 2010

Correr tras el tranvía

Viktor Shklovski
виктор шкловский
(1893-1984)
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Cuando yo todavía no había cumplido los treinta y no conocía la soledad, y no sabía que el río Spree es mucho más angosto que el Neva, y no residía en la pensión Marzahn, cuya patrona no me permite cantar de noche mientras trabajo, y no me estremecía con el sonido del teléfono, cuando la vida todavía no me había cerrado de golpe la puerta a Rusia pillándome los dedos, cuando creía que podía quebrar la historia con mi rodilla, cuando aún me divertía correr tras el tranvía...


Ahora que ya sé que el Spree es treinta veces más estrecho que el Neva, ahora que yo también he cumplido treinta años, cuando espero la llamada de teléfono, a pesar de que me han dicho que nadie llamará, cuando la vida me ha pillado los dedos con la puerta y la historia está demasiado ocupada para escribir cartas, cuando subo al tranvía sin cambiar su trayecto, cuando mis pies ya no calzan aquellas botas ciegas y ya no sé cómo pisar...

¡Amigos, hermanos! Que gran equivocación es que yo esté aquí!
Salid todos a la calle, salid a la avenida Nevski, y rogad, suplicad y exigid que me permitan volver.
Para evitar cualquier incomodidad, podéis recorrer la avenida Nevski en tranvía.
Pero sobre todo, no cedáis terreno, amigos.
Estoy instalado en Berlín, tengo aquí vínculos afectivos, pero si me dijesen: «Puedes regresar», os juro por OPOYAZ que volvería a casa a pie si fuera menester, sin mirar atrás, sin llevarme siquiera mis manuscritos. Sin llamar por teléfono.

Zoo o cartas de no amor
Ático de los Libros, Barcelona, 2010. Pág. 58
Traducción de Yulia Dobrovolskaya y José María Muñoz Rovira