miércoles, 12 de agosto de 2026

Los quejumbrosos tranvías


Fermín Herrero
(1963)

LA BELLEZA DE LA POESÍA

Es el valioso futuro, incólume, que me imagino para la poesía, a despecho de su creciente abaratamiento y manoseo. Incluso en el más acertado de los poema, aquel que descubriera, nombrase y elevara la belleza, que la hubiese aprehendido, como es un arte de fuera a dentro, no podría impedir que la belleza de la poesía se desdibujara. En buena lógica, en esta línea debería dar por terminadas mis zopencas divagaciones. Pero, al poco, siento su llamada, inapelable, y es menester poner en ella los cinco sentidos, velar pendiente, de guardia, o centinela, dispuesto a recibirla, persistir, por pundonor, como los quejumbrosos tranvías de Alfama y el Barrio Alto lisboetas remontando renqueantes los esguinces inverosímiles de las empinadas curvas, mientras me pregunto de dónde dimana, de qué hontanar de sapiencia, qué hay detrás de ella.

(Fermín Herrero, La belleza de la poesía, Eolas Ediciones, León, 2026. Página 25)