Fermín Herrero
(1963)
LA BELLEZA DE LA POESÍA
Es el valioso futuro, incólume, que me imagino para la poesía, a despecho de su creciente abaratamiento y manoseo. Incluso en el más acertado de los poema, aquel que descubriera, nombrase y elevara la belleza, que la hubiese aprehendido, como es un arte de fuera a dentro, no podría impedir que la belleza de la poesía se desdibujara. En buena lógica, en esta línea debería dar por terminadas mis zopencas divagaciones. Pero, al poco, siento su llamada, inapelable, y es menester poner en ella los cinco sentidos, velar pendiente, de guardia, o centinela, dispuesto a recibirla, persistir, por pundonor, como los quejumbrosos tranvías de Alfama y el Barrio Alto lisboetas remontando renqueantes los esguinces inverosímiles de las empinadas curvas, mientras me pregunto de dónde dimana, de qué hontanar de sapiencia, qué hay detrás de ella.