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martes, 20 de enero de 2009

¿Qué significa ver un tranvía en sueños?

Copenhague, 4 de mayo de 1945


Henrik Nordbrandt
(Copenhague, 1945)

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SUEÑO CON TRANVÍA

¿Qué significa ver un tranvía en sueños?
Mi psiquíatra me dice una cosa, mi astrólogo otra.
¿Voy a hacer un viaje o a morir, reconciliarme o liberarme?
Sólo sé que este feo monstruo amarillo de acero
cuya canción me torturaba los tímpanos cada tarde
ahora, pasada una generación, anda de nuevo dando vueltas
implacable y salvajemente, lejos del orden burgués
que reinaba en aquellos tiempos en que sus guardianes
se llamaban agentes de policía y patrullaban desarmados en bicicleta.
¿Qué se le habrá perdido por aquí? Adonde llega, anochece.
Su color es único como algo de un lejano continente
par alo que este idioma tardará cien años en encontrar palabras.
Y sin embargo pertenece al pasado y está lleno de muertos
cuando no sólo vacío y brillantemente iluminado
rueda por el puerto después de haber arrastrado las calles de chalés.
Así que quizá una vez más no habré hecho más que confirmar
lo que ya intuía desde mi nacimiento:
Que yo ya había estado aquí muchas veces y volvería de nuevo
y sea dónde sea, inoportuno, a disgusto y exactamente en el mismo sitio.

Puentes de sueños, Visor, Madrid, 2008
Traducción de Francisco J. Uriz

lunes, 11 de agosto de 2008

domingo, 10 de agosto de 2008

Revisora


Mientras tanto, mamá trabajaba como revisora en un tranvía, lo llamaban Studiendienst, y fue fotografiada vistiendo uniforme a efectos propagandísticos porque era joven y rubia: las muchachas alemanas respaldan a sus hombres.

KNUD ROMER (Copenhague, 1960)
Quien parpadea teme a la muerte, Minúscula, 2008, página 82

sábado, 19 de julio de 2008

Sin comprar billete

1960

Tomábamos el tranvía hasta el centro sin comprar billete y paseábamos arriba y abajo por la calle peatonal o entrábamos en los grandes almacenes, el Kaufhof.

KNUD ROMER (Copenhague, 1960)
Quien parpadea teme a la muerte, Minúscula, 2008, página 131

viernes, 18 de julio de 2008

Apestaba

«Sí», dijo mamá, «una vez me senté a su lado en el tranvía, apestaba»; y yo le dije que la señora nunca quería echarse a un lado, ¿verdad? Nein, contestó ella. Yo pregunté: «¿Recuerdas cómo se llamaba la gran calle a la que se llegaba para tomar el tranvía?». Ella dijo «Bockenheimer Landstrasse», y yo grité alegremente: ¡Sí! ¡Así era como se llamaba! Y luego cruzabas el paso de peatones, y allí había una pastelería, me encantaban los Pfannkuchen, las crepes. Y al doblar la esquina había una pequeña y oscura papelería donde vendían bolígrafos, cuadernos y papel de todos los colores. Era una señora joven quien la llevaba. ¿Y cómo se llamaba la calle a la que se llegaba, esa tan amplia que subía hasta la Opernplatz?

KNUD ROMER (Copenhague, 1960)
Quien parpadea teme a la muerte, Minúscula, 2008, página 198
Traducción de Sofía Pascual Pape