miércoles, 12 de agosto de 2026
Los quejumbrosos tranvías
miércoles, 25 de marzo de 2026
jueves, 15 de enero de 2026
Ve pasar tranvías
José Saramago
(1922-2010)
Desde la mesa donde está, por los
espacios entre las cortinas, ve pasar fuera los tranvías, los oye rechinar en
las curvas, el tintineo de campanillas sonando líquidamente en la atmósfera
penetrada por la lluvia, como las campanas de una catedral sumergida o las
cuerdas de un clavicordio resonando infinitamente en las paredes de un pozo.
José Saramago, El año de la muerte de Ricardo Reis,
Debolsillo, Barcelona, 2015. Página 50. Traducción de Basilio Losada.
miércoles, 18 de diciembre de 2024
sábado, 12 de octubre de 2024
sábado, 10 de abril de 2021
Sarcófago ambulante
PEQUEÑA
ODA AL TRANVÍA
Colectivo sarcófago ambulante,
llevas cientos de almas, cada
día,
(¡oh muerte desleal de los
instantes!)
a la conquista pávida, incesante
del venenoso pan de la jornada.
Así te yergo como símbolo casi
eterno,
¡provisional,
oh barca del Infierno!
sábado, 27 de febrero de 2021
Tranvía absurdo e irreal
TRAMWAY
Aquí voy yo en un tranvía, junto a unas treinta o cuarenta
personas,
Lleno (solo) de mis ideas inmortales, (creo que
buenas).
Mañana, puestas en verso, estarán
Por toda Europa, por todo el mundo (quién sabe)
Triunfo, meta, inicio, destello
Que quizá no acabe.
¿Y quién sube? ¿Qué siente? El que va a mi lado
Solo siente en mí que soy el que, extraño,
Está en el asiento de la punta, y del extremo, el
que ocupa
Quien primero entra.
Pero lo importante son las ideas que tengo, en fin,
El resto, el que aquí está sentado, soy yo,
Vestido, visual, regular, siempre en mí,
Bajo el azul del cielo.
¡Ah, Destino de los dioses, otorgad al menos el
discernimiento,
Al que en mí piensa la vida, de poseer un profundo
Sentido de lo esencial, que sea certero y conciso,
De la vida y del mundo!
Sé, bajo el cielo que roza mis ideas,
Bajo el cielo más análogo a lo que pienso conmigo,
Que este tranvía va con los bancos llenos
Hacia donde yo voy.
¿Y el aspecto absurdo de todo esto cuál es?
¿Dónde está aquí la equivocación que siento?
Mi razón conmovida aquí pierde pie
Y pensando miento,
Pero, ¿a qué verdad miento, qué puente
Existe entre lo que es falso aquí y lo que es
cierto?
Si lo que siento y pienso, ni siquiera sé cómo
contarlo,
Si lo que queda al descubierto
Ahora en mi meditación es tiniebla y abismo,
¿Qué he de hacer de mi consciencia dividida?
Oh, tranvía absurdo e irreal, ¿a dónde van mis
cavilaciones?
¿De qué lado está la vida?
(1919)
[Traducción JAC]
martes, 9 de octubre de 2018
Abandonarte en un tranvía sin frenos
___________________
Golgona Anghel, Nadar na piscina dos pequenos, Assírio & Alvim, Lisboa, 2017. Pág. 18. (Traducción de JAC).
viernes, 24 de agosto de 2018
La compra de un tranvía
Gastão Cruz, Existência, Assírio & Alvim, Lisboa, 2017. Pág. 54. (Traducción de JAC)
domingo, 11 de septiembre de 2016
Tranvías titilantes
Y QUE NO ESCRIBÍA
Maria Gabriela Llansol, Depois de os pregos na erva, Afrontamento, Porto, 1973. Pág. 18
lunes, 5 de septiembre de 2016
Intransitable tranvía
In «As coordenadas líricas (urnas no deserto)», Cão Celeste, 9. Lisboa, Julho, 2016
martes, 30 de agosto de 2016
Los tranvías que bajan suicidas
César Martín Ortiz, Cien centavos, Baile del Sol, Tenerife, 2016. Pág. 103-104.
domingo, 20 de marzo de 2016
En tranvía
Maria Gabriela Llansol
martes, 16 de junio de 2015
Mientras gira el tranvía
Piedra de Molino. Revista de Poesía nº 22. Primavera 2015. Arcos de la Frontera. Pág. 22
domingo, 22 de marzo de 2015
En el tranvía o en el río
domingo, 17 de junio de 2012
Discutiendo a gritos con el conductor
lunes, 28 de mayo de 2012
Tranvía fantasma
Aguardaba, no obstante, a que el milagro del tranvía surgiendo sucediese. Y cuando oyó, por fin, la campanilla comenzó el hundimiento. Igual que si viniera a repetirse el mismo y recordado— terremoto.
jueves, 23 de febrero de 2012
Los tranvías amarillos
En el barrio de Alfama cantaban los tranvías amarillos en las subidas.
Había allí dos cárceles. Una para los ladrones.
Saludaban a través de las rejas.
¡Pedían que les tomaran fotos!
«Pero aquí» dijo el conductor, riendo como un ser dividido
«aquí están los políticos». Vi fachadas, fachadas, fachadas
y muy alto, en una ventana, un hombre
que con prismáticos miraba el mar.
La ropa colgaba en lo azul. Calientes, los muros.
Las moscas leían cartas microscópicas.
Seis años después pregunté a una señora de Lisboa:
«¿Esto pasó realmente, o acaso lo he soñado?»
El cielo a medio hacer, Nórdica, 2010. Pág. 73. Traducción de Roberto Mascaró.
lunes, 26 de diciembre de 2011
El maquinista de un tranvía recoloca su trole en una curva
Rua da Conceição, mes de noviembre.
Lisboa parpadea con sus luces
mientras el maquinista de un tranvía
recoloca su trole en una curva
en la que una gitana asa castañas.
Qué suerte haber llegado aquí contigo,
disiparnos por Sintra entre la niebla
que fuera tinta aguada de Lord Byron.
Y qué suerte también por esta casa,
por no habernos salido de la guía
aun habiendo tomado tantas curvas.
La voz de Amália empaña los cristales
que enmudecen el ruido de los cláxones
y ya no hay nada más que esta alegría
dejando sus pisadas por el folio.
Qué suerte haber llegado aquí contigo,
confirmarnos al ritmo en que los sueños
ganan en precisión a los recuerdos
que mañana tendremos de estos días.
El eco anticipado. Pre-Textos. Valencia, 2011. Pág. 46
domingo, 11 de septiembre de 2011
El chirrío del tranvía
Pessoa consumiendo ese último sorbo...
el Chiado, Camoens contemplando
desde el cielo enhebrado
que sacude el chirrío del tranvía.
Un mirador con nombre de hombre santo
enfrentado a un castillo
donde el sol reverbera
dorando los tejados de la Alfama.
Parada y vinho verde en La República
para obviar la comida y acariciar soñando
la rebeldía utópica
que aún conservo en mi pecho.
Y tus sabrosos besos por la Baixa;
Jugosos labios sobre la piel morena de tu cara;
tus manos, titubeantes siempre para trazar rutas,
segura y firme agarrada a la mía.
El sol de agosto
sobre tu piel dorada sazonada de océano.
A lo lejos las Indias,
aquí la Torre de Belén,
labrada piedra encallada a la orilla.
Al sur, Al-Andalus
y un tremolar de banderas rotas.
Tus labios y tu piel,
el viento que se enreda en tus cabellos.
Y no saciaba el mar toda tu sed
que quedó desterrada en un abrazo.
Mis brazos te rodearon
y tú te estremeciste;
tu piel cobró el calor
y tu sed y la mía
se saciaron de mar y arena fina.
Era verano
y Lisboa perdonaba las quimeras.
Y tú la mar. Ánfora Nova, Rute, 2003




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