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sábado, 27 de enero de 2024

Cada vez que pasaba un tranvía

Calvert Casey 

 (1924-1969)

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La circulación de vehículos en la calle atronaba la casa; recordé que cuando era pequeño oía atónito a los esposos y a sus visitantes hablarse a gritos cada vez que pasaba un tranvía, mientras muebles, visitantes y anfitriones se estremecían.

 

[Calvert Casey, Notas de un simulador, Seix Barral, Barcelona, 1969. Pág. 41]

sábado, 9 de enero de 2021

El capaz tranvía es como un buey

 


Eliseo Diego

(1920-1994)

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EL ÓMNIBUS OSCURO Y EL TRANVÍA

 

El ómnibus oscuro y el tranvía

con su dorada magia polvorienta

vienen mugiendo por la tarde lenta

como en salvaje fiesta viejo día.

 

Crujidores y espesos y a porfía

van devorando las horas cenicientas.

El ómnibus oscuro representa

qué vaga bestia, y el capaz tranvía

 

es como un buey cuya increíble forma

van reduciendo a sigilosa norma

la bendita costumbre y la pobreza,

 

y que al caer la noche y el descanso

lo va ilustrando como un fuego manso

qué servicial y mágica belleza.


miércoles, 13 de mayo de 2020

¡Ahí estaba el tranvía!



Nicolás Guillén
(1902-1989)
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Situábase usted en una esquina y todo consistía en esperar. La calceta, la lectura de Jorge Mañach o la simple divagación sobre temas no urgidos de resolución inmediata… Cuarenta minutos más tarde era usted sorprendido por un timbreteo inconfundible. ¡Ahí estaba el tranvía! Se instalaba usted en su lenta carroza, en su coche democrático y ya podía dormir seguro de llegar sano y salvo a su destino.
   Ahora, amigos míos —precisa reconocerlo con punzante melancolía— las cosas ocurren de modo bien distinto. El tendido de alambres para los trollies ha cedido bajo la acción demoledora de los años y ya no hay viaje sin accidente. Los cables caen a diario, enroscados sobre la calle como finas serpientes, y durante horas y horas permanece el tránsito paralizado en medio de las cuchufletas e ironías de quienes ante el humillante espectáculo aún se muestran con ánimo de reír.
   A esto añádase el peligro mortal que tal contingencia entraña. Si los dos cables se unen y así los pisa el transeúnte, dícese que la catástrofe es fatal, y lo mismo si en esa forma caen sobre la distraída cabeza del viandante. De donde resulta que un medio de locomoción antaño tan sólido, tan constitucional, tan protector del sistema nervioso, se ha convertido en una permanente invitación a la muerte.

miércoles, 30 de marzo de 2011

En la calle y en los tranvías

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Miguel de Carrión

(La Habana, 1875-1929)

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Las impuras

Era una mujer muy fresca todavía, muy ciudada, muy elegante, muy viva, de ademanes desenvueltos, con una gran nariz dominante en el rostro expresivo y unos lindos dientes de gozadora que procuraba enseñar continuamente. Tenía un loco afán de notoriedad, y hablaba y reía alto, en la calle y en los tranvías, observando de reojo si llamaba la atención del público.