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sábado, 3 de noviembre de 2012

El tranvía es estrecho


Luis Aranha 
(1901-1987)
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POEMA ELÉCTRICO (fragmento) 

Estrecho 
El tranvía es estrecho para todos los pasajeros 5 lugares 
La china que va a mi lado se estrecha contra mí… 
No es china 
Es la japonesa del tiovivo 
Ayer la vi andando en la cuerda floja envuelta en la bandera de Japón… 
Aplaudí 
Estaba en el Celeste Imperio. 
Mi amada pasó en coche junto al tranvía en el que iba yo con la japonesa del tiovivo… 
Y el tranvía pesado como un elefante se tambalea… 

 Cocktails, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2012, pág 53. Traducción de Marie-Christine del Castillo.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Hoy se cumplen cien años de la muerte de Joaquim Maria Machado de Assis. Cien años de memorias póstumas.

Bonde a Santa Teresa, 1870

Cuando, a las dos de la tarde del día siguiente, Natividade entró en el tranvía para ir no a no sé qué compras en la calle Ouvidor, llevaba la frase consigo. La vista de la ensenada no la distrajo, ni la gente que pasaba, ni los incidentes de la calle, nada; la frase iba dentro y delante de ella, con su aspecto y tono de amenaza. En Catete alguien entró de un salto, sin que el vehículo se detuviera. Adivina que era el consejero; adivina también que, puesto el pie en el estribo, y viendo enfrente a nuestra amiga, se dirigió hacia allí rápidamente y aceptó el extremo del asiento que ella le ofreció. Tras saludarse:
—Me ha parecido verla una mirada asustada, dijo Aires.
—Naturalmente, no creí que fuera capaz de esta proeza gimnástica.
—Cuestión de hábito. Las piernas saltan por sí mismas. Cualquier día me dejan caer y las ruedas pasan por encima…
—Sea lo que sea, ha llegado justo a tiempo.
—Siempre llego justo a tiempo. Ya le escuché decir eso hace muchos años, o fue a su hermana…

JOAQUIM MARIA MACHADO DE ASSIS, Esaú e Jacó
Editora Nova Fonteira, Rio de Janeiro, 1982, página 96
Traducción de JAC

sábado, 27 de septiembre de 2008

¿El progreso?

Último bonde tirado por burros
en Río de Janeiro
1892.

1892,
en Río de Janeiro
primer bonde eléctrico.

jueves, 25 de septiembre de 2008

En vagones de segunda

Tranvía del Emperador Pedro II, 1887

Todos los domingos salía rumbo al cementerio de São João Batista para llevar a su compañera flores frescas, que recibía de Friburgo. Las llevaba envueltas, bien para que nos las deshojase el viento, bien para que los otros no vieran el motivo de su peregrinación. Un día, el conductor del tranvía se empeñó en no dejarle entrar con el paquete en el vagón de primera. Y el gran escritor, sumiso y modesto, desde entonces viajó en vagones de segunda.

LÚCIA MIGUEL PEREIRA, Machado de Assis. Estudo Crítico e Biográfico
Livraria José Olympio Editora, Rio de Janeiro, 1955, 5ª edição, página 261

sábado, 20 de septiembre de 2008

Bonde de Laranjeiras

Gustavo Dall'Ara, 1907

Esta producción, constante, regular, permite suponer que no debían de ser muy repetidos, o que no lo debilitarían demasiado los ataques de epilepsia. Pero no por ello le dejaban tranquilo. En la época de Semana, regresando un día a casa en compañía de Max Fleiuss, le dijo Machado al entrar en el tranvía de Laranjeiras: «Si no le importa ir sentado, acompáñeme a la plataforma, sujéteme y no me dirija la palabra». Así hicieron y durante todo el viaje Machado se mantuvo erguido, inmóvil. Al final, cuando entraron en el portal de la casa del gran escritor, se desencadenó la crisis que temía.

LÚCIA MIGUEL PEREIRA, Machado de Assis. Estudo Crítico e Biográfico
Livraria José Olympio Editora, Rio de Janeiro, 1955, 5ª edição, página 211

jueves, 18 de septiembre de 2008

Bonde

Bonde Caradura - 1884

Por la tarde, después del Ministerio y de la habitual charla con los escritores —en Lombaerts, hacia 1880, en seguida en la Semana de Valentim Magalhães o en la Revista Brasileira, y por último en la editorial Garnier— regresaba a casa a tiempo de cenar sin luz, sin sol y sin moscas, como recomendaba siempre. Al bajar del tranvía ya avistaba la figura de Carolina, que lo esperaba leyendo detrás de la vidriera cerrada.
Un pequeño paseo a pie, con su mujer, y después la tertulia en casa del barón Smith Vasconcelos, o de algún vecino, las partidas de cartas y de ajedrez en las que con frecuencia se irritaba y discutía.
Llegaban invariablemente cuando sonaban las ocho, Carolina risueña y extrovertida, él con aire disimulado. Y a las diez se despedían.
Pero no se iban a dormir inmediatamente. Tomaban un té, bebida predilecta de Machado, y permanecían los dos, de la mano, corazones abiertos, conversando hasta más allá de las once, en sendos «balancines, juntos y confundidos, como de tertulia, donde acostumbraban a pasar las horas solitarias» (Memorial de Aires).

LÚCIA MIGUEL PEREIRA, Machado de Assis. Estudo Crítico e Biográfico.
Livraria José Olympio Editora, Rio de Janeiro, 1955, 5ª edição, página 183.
Traducción de JAC