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viernes, 2 de septiembre de 2022

El tranvía nocturno

 

 

Patrick Modiano 

(1945)

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Iba por la via Flaminia para volver a su casa. Nadie. No tenía ni idea de qué hora era. Si todavía circulase, le habría gustado coger el tranvía nocturno.

 

[Patrick Modiano, Tinta simpática, Anagrama, Barcelona, 2022. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Pág. 120]

viernes, 13 de marzo de 2020

Aquí, mi estimado señor, nunca ha habido tranvías



Giorgo Agamben
(1942)
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Sueño recurrente, que Caproni me narró en varias versiones. Con un amigo toma el tranvía para visitar un lugar que conoce muy bien, «donde voy a menudo, casi como paseo habitual». En un momento mira el reloj y ve que es hora de regresar. Pero cuando busca el final del recorrido del tranvía habitual no lo encuentra y si le pregunta a alguien se escucha que le responde: «”¿El final del recorrido? ¿El tranvía? Aquí, mi estimado señor, nunca ha habido tranvías”. Pregunto a otra persona, la misma respuesta. Comienzo a desconcertarme, a buscar a tontas y a locas. Me pierdo cada vez más. Termino en una zona rural, absolutamente fuera de la ciudad. Perdido por completo todo camino de regreso. Me despierto».

Giorgo Agamben, Autorretrato en el estudio. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, 2019. [Traducción de Rodrigo Molina-Zavalía y María Teresa D’Meza. Pág. 68]

lunes, 30 de abril de 2018

Abajo del tranvía


Pier Paolo Pasolini
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(1922-1975)

A UN PAPA

Pocos días antes de que tú murieras, la muerte
había puesto sus ojos en un coetáneo tuyo:
a los veinte años, tú eras estudiante, él albañil,
tú noble y rico, él un joven plebeyo:
pero los mismos días, sobre ustedes, han dorado a la vieja Roma
que se estaba volviendo tan nueva.
Vi sus despojos, pobre Zucchetto.
Borracho, vagaba de noche en torno a los Mercados,
y un tranvía que venía de San Paolo,
lo arrollóy lo arrastró un rato por los rieles, entre plátanos:
durante unas horas permaneció allí, bajo las ruedas:
alguna gente se reunió alrededor para mirarlo,en silencio:
era tarde, y eran pocos los transeúntes.
Uno de esos hombres que existen porque existes tú,
un viejo policía fanfarrón como un rufián,
al que se acercaba demasiado gritaba: “¡Fuera, a correrse!”.
Después vino el automóvil de un hospital a cargarlo:
la gente se fue, y quedó sólo algún guiñapo aquí o allá,
y la dueña de un bar nocturno, más adelante,
que lo conocía, dijo a un recién llegado
que Zucchetto había terminado abajo del tranvía y había muerto.
Pocos días después te morías tú: Zucchetto era uno
de tu inmensa grey romana y humana,
un pobre borracho, sin familia y sin lecho,
que vagaba por la noche, viviendo quién sabe cómo.
Tú nada sabías de él: como nada sabíasde otros mil y mil cristos como él.
Tal vez yo sea duro al preguntarme por qué razón
la gente como Zucchetto era indigna de tu amor.
Hay sitios infames, donde madres y niños
viven en un polvo antiguo, en fango de otras épocas.
No muy lejos, por cierto, de donde tú vivías,
con los ojos puestos en la bella cúpula de San Pedro,
hay uno de esos lugares, el Gelsomino…
Un monte cortado en mitad de la cantera, y abajo
entre los escombros y una fila de edificios nuevos,
un montón de construcciones miserables,
no casas sino pocilgas.
Bastaba un sólo gesto tuyo, una sola palabra,
para que éstos, tus hijos,tuvieran un hogar:
no hiciste un gesto, ni dijiste una palabra.
¡No se te pedía que perdonaras a Marx! Una ola
inmensa que se refracta de milenios de vida
te separaba de ellos, de su religión:
pero en tu religión ¿no se habla de piedad?
Millares de hombres bajo tu pontificado,
ante tus ojos, han vivido en establos y pocilgas.
Lo sabías, pecar no significa hacer el mal:
no hacer el bien, eso significa pecar.
¡Cuánto bien pudiste hacer! Y no lo has hecho:
no ha habido un pecador tan grande como tú.

Pier Paolo Pasolini, La religión de mi tiempo. Icaria Poesía, Barcelona, 1997. Págs. 124-125
Traducción Olvido García Valdés

domingo, 15 de abril de 2012

Mujer en tranvía

Sandro Penna
(1906-1977)
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Mujer en tranvía

Quiero besar a tu nene, que no quiere:
ama mirar la vida, desde afuera.

Tú estás desilusionada pero sonríes:

no es la angustia de los celos

aunque ya se parece él al otro hombre

que por «mirar la vida desde afuera»
te ha dejado así...


Versión de Jorge Aulicino

Donna in tram

Vuoi baciare il tuo bimbo che non vuole:
ama guardare la vita, di fuori.
Tu sei delusa allora, ma sorridi:

non è l'angoscia della gelosia
anche se già somiglia egli all'altr'uomo

che per «guardare la vita, di fuori»

ti ha lasciata così...

sábado, 16 de julio de 2011

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Seguir los raíles del tranvía

Gianni Celati
( Sondrino, 1937 )
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Un día no sabían adónde ir y decidieron seguir los raíles del tranvía, por calles que salían de la ciudad, entre barrios nunca vistos, jardines con grandes árboles, chalets de periferia, gente en bici, camiones que pasan. Venga a andar y los raíles del tranvía que no acababan nunca, y Bordignoni decía: «Joer, ¿pero dónde vamos?». Sin embargo, no recuerdo cómo acabó aquella aventura estival.
.
Vidas erráticas
Ed. Periférica. Cáceres, 2009
Traducción de Francisco de Julio Carrobles

viernes, 9 de enero de 2009

El tranvía del 30 de diciembre, en Roma

Holiday tram Foto de Susan Kammerer

martes, 9 de septiembre de 2008

Dei fili tranviari



Giuseppe Ungaretti
(1888-1970)
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ABURRIMIENTO

También esta noche pasará
Esta soledad de ronda
titubeante sombra de los cables tranviarios
sobre el húmedo asfalto

Miro a los conductores
medio dormidos
cabecear.

La alegría (1914-1919)


NOIA

Anche questa notte passerá
Questa solitudine in giro
titubante ombra dei fili tranviari
sull'umido asfalto.

Guardo le teste dei brumisti
nel mezzo sonno
tentennare.

L'allegria (1914-1919).