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viernes, 13 de enero de 2012

Me dejo querer


Chusé Raúl Usón
(1966)
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Durante el trayecto en el tranvía Eme me abraza cariñosamente. Me gusta. Me sorprende. Me dejo querer.
—¿No has visto que estaban sobándome el culo, gilipollas? —dice hostil Eme, golpeándome con la pequeña guía de Estambul, mientras bajamos en nuestra parada.


Escombros, Xórdica, 2011. Pág. 57

jueves, 28 de julio de 2011

Nieva sobre los raíles del tranvía


Cristina Grande
(1962)
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Nieva copiosamente dentro de los patios del palacio de Topkapi. Nieva sobre la Mezquita Azul y sobre los raíles del tranvía. Nieva sobre nuestras cabezas mojadas cuando salimos del baño turco. […] Culebrean los taxis amarillos, los microbuses, los repartidores de mercancías que descargan a todas horas en las calles llenas de tiendas. Y de repente se produce un apagón. Sigo caminando, igual que los estambulíes, a toda marcha. En la oscuridad de las calles resplandecen las brasas de muchos cigarrillos andantes.

Lo breve, Tropo editores, 2010, págs., 55-56

domingo, 6 de junio de 2010

Los campanillazos de los tranvías


Manuel Chaves Nogales
(1897-1944)
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Constantinopla parecía entonces la ciudad de los muertos. Andábamos entre ellos como la cosa más natural del mundo. En el centro de la ciudad ha habido siempre cementerios. En el mismo Cassim había uno enorme. En Tatavola había muchos diseminados entre las viviendas, y a ellos iban los turcos fanáticos a orar ante las tumbas mientras la gente iba y venía a sus quehaceres. Por todas partes se veían, además, unas casitas de una planta, como capillitas, a través de cuyas ventanas se descubría una pieza iluminada por una lamparilla de aceite que alumbraba un féretro, encima del cual aparecían frecuentemente un capote militar y un casco como únicos ornamentos d aquella especie de cripta, hasta que llegaban los campanillazos de los tranvías, los gritos de los vendedores ambulantes y las risas de los niños que jugaban en las calles.

El maestro Juan Martínez que estaba allí,
Libros del asteroide, 2007. Pág, 21

jueves, 2 de julio de 2009

Álbum de Estambul




Fotos de Yolanda Soler

martes, 20 de mayo de 2008

Una triste música

Foto de Damiel

Me gustaba aquel tranvía que desde 1914 pasaba por nuestra calle y que comunicaba Maçka y Nisantsasi con la plaza de Taksim, con Tünel, con el puente de Gálata y con otros rincones empobrecidos, antiguos e históricos de la ciudad y que por aquel entonces a mí me parecían otro país. El gemido que me llegaba como una triste música a los oídos las noches en que me acostaba temprano, el interior revestido de madera, el cristal añil de la puerta con cerrojo que separaba el «área» del conductor de los asientos de los pasajeros, y el conductor que, en la Terminal, mientras mi madre y yo esperábamos la hora de salida, me dejaba jugar con las manivelas de hierro…
En el camino de regreso las calles, los edificios, incluso los árboles, me parecían en blanco y negro.

Orhan Pamuk, Estambul.